domingo, 12 de abril de 2015

“SEASON OF YOUR DAY” 2013. MAZZY STAR

Hay discos que merecen el quedarte en casa un domingo primaveral por la mañana por muy soleada que sea esta y poner toda tu atención en escucharlo y deleitarte con ello. Este disco es uno de esos.

Mazzy Star se formaron en Santa Monica, California, en 1989 a partir del grupo Opal en el que militaban David Roback (guitarra) y su antigua novia Kendra Smith (bajista, también en los míticos The Dream Syndicate). Hope Sandoval, amiga de Roback, se convirtió en la vocalista cuando Kendra Smith dejó el grupo en medio de una gira. Siguieron un tiempo como Opal para después crear Mazzy Star. Roback y Sandoval, dos personajes esquivos y celosos de su intimidad, son el núcleo creativo de Mazzy Star, encargándose ella de las letras y él de la composición musical aunque en sus discos también se rodean de otros músicos para crear sus particulares atmósferas sinuosas. Ellos hacen una especie de folk-pop psicodélico cocinado a fuego lento con resultados sublimes que abrazan y reconfortan tanto si tu estado de ánimo está en horas bajas como si por el contrario te encuentras en un estado luminoso, su música posee esta dualidad. Minimalismo rock y sofisticación psicodélica.

“Season Of Your Day” es su cuarto disco, es el reencuentro, la continuación de Mazzy Star después de 17 años en los que sólo publicaron un single dos años antes de este disco, la continuación de esta fórmula magistral que ellos tan bien conocen. De nuevo la voz melancólica de Hope Sandoval y la guitarra de David Roback vistiéndola, como si el tiempo entre su anterior disco y este hubiera sido detenido, aunque ellos hayan seguido durante este largo periodo con diferentes proyectos y colaboraciones musicales, fieles a ellos mismos y a su manera de crear canciones juntos. “Música para amantes, música para corazones rotos” afirmaron en el comunicado de prensa previo al lanzamiento del disco. Un disco que han editado en su propio sello Rhymes Of An Hour. Un disco de parajes de ensoñación, con esa voz de enigmática dulzura merecedora de superlativos y la elegancia y mesura de esas melodías y esos arreglos magistrales. Un disco con el que emocionarte, enamorarte, ver la luz o todo lo contrario. Una joya atemporal sublime para disfrutarla en privado, en casa, tranquilamente, sin distracciones.



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viernes, 20 de marzo de 2015

“BLACK AND WHITE” 1969. TONY JOE WHITE

El investigar hacia atrás en esto que llamamos música popular, hace que por el camino te encuentres joyas que brillaron y que siguen brillando a pesar del tiempo pasado. Y que te has perdido durante muchos años de tu vida pero a las que al final has llegado, a conciencia o de casualidad y ya te pertenecen. A mí me ha pasado varias veces, este disco es una de ellas. Lo descubrí en un guateque mañanero prolongación de la noche en casa de un amigo, donde hicimos chistes sobre el peinado de Tony Joe White en la foto de portada del disco comparándolo con una ensaimada mallorquina antes de ponerle la aguja encima y subir el volumen.

Tony Joe White es un veterano músico, cantante y compositor con más de dos decenas de discos publicados, nacido en 1943 en Oak Grove, Louisiana, que aún hoy en día se atreve con una gira mundial. Era el más joven de siete hermanos, criado en una granja de algodón. Las influencias de las que estuvo rodeado fueron el blues, el country y el góspel pero también por la música cajún, un mezcla de estilos musicales tradicionales introducido en el siglo XIX por los colonos franceses de Canada. De todo esto se sirvió para crear su propio género, el swamp-rock. Tony Joe White es conocido como The Swamp Fox (el zorro del pantano). Comenzó tocando en los bailes de la escuela para después formar varias bandas y tocar por multitud de clubes nocturnos de Louisiana y Texas. En 1968 se marcha a Nashville a comenzar su carrera en solitario cantando sus propias composiciones. En los 80 desapareció de la escena pero siguió entre bambalinas componiendo canciones de éxito para otros. Volvió en los 90 aunque sigue siendo un desconocido para muchos.
 
“Black And White” es su debut y el primero de los tres discos que grabaría para el sello Monument Records. El productor de esta obra mayor fue Billy Swan y los músicos David Briggs (piano & órgano), Jerry Carrigan (percusión), Norbert Putnam (bajo), Chip Young (guitarra), Jimmy Isbell (percusión), Bergen White y Cam Mullins (arreglos). Tony Joe White pondría la voz y se ocuparía de la armónica y la guitarra. Las primeras seis canciones del disco, su cara A, fueron compuestas por él. Entre ellas “Soul Francisco”, todo un éxito de la época en Francia. La cara B del disco son composiciones no propias pero de las que se adueña con maestría. El crear un género en sí mismo con la publicación de tu primer disco es algo sólo al alcance de unos pocos, de los grandes, y Tony Joe White es uno de ellos. Este disco está reeditado por Warner Music y merece formar parte de cualquier colección que se precie, amor a la primera escucha garantizado.



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lunes, 16 de febrero de 2015

“LAMENT” 2014. EINSTÜRZENDE NEUBATEN

De todos, todos los conciertos en los que estuve el año pasado hubo uno de ellos que superó con creces al resto. Y no fue otro que la puesta de largo en directo de este “Lament” de mis admirados Einstürzende Neubaten. Ya se ha hablado aquí de ellos, geniales lutieres post-industriales creadores de sonidos y atmósferas únicas desde hace más de 30 años, y referirse a estos germanos como únicos hace que la palabra cobre aún más sentido, porque realmente lo son. Este concierto del que hablo tuvo lugar un frio y lluvioso lunes de noviembre en una elegante sala del boulevard Rochechouart de Paris llamada Le Trianon. Fue allí donde nos citaron los alemanes al numeroso público que nos reunimos allí a un precio poco módico pero que creo que la mayoría pagamos gustosos después de hacer balance de lo recibido . Y es que este último disco de los Neubaten no es un disco al uso –si es que alguno de ellos llega a serlo- si no que surge del encargo que les hace el ayuntamiento de la pequeña ciudad belga de Diskmuide para conmemorar el centenario del comienzo de la  I Guerra Mundial, una ciudad esta que la sufrió de lleno. Concebido como un espectáculo para ser representado en directo, fue en esta ciudad donde se estrenó a primeros de noviembre de 2014 para llevarlo de gira por diferentes ciudades que fueron escenarios de la contienda. Un réquiem de más de 70 minutos en el que han utilizado elementos ya existentes como composiciones previas y grabaciones históricas para salpicar de realismo esta obra, según ellos recreada en un estudio solo por dejar constancia pero planteada completamente para el directo. Una original representación de la primera gran guerra de la humanidad sin patriotismos ni nostalgia por lo perdido.

Este disco se grabó en Berlín, en andereBaustelle Tonstudio y producido por Einstürzende Neubaten y Boris Wilsdorf. Un doble vinilo de 180 gramos cada uno de cuidada edición, con desplegable interior donde dan cuenta de todos los elementos utilizados en su creación y que sin duda ayudan a descifrar mejor su contenido y donde agradecen la ayuda recibida de organismos oficiales, museos y archivos varios. Obra mayor este “Lament” que demuestra que Einstürzende Neubaten siguen siendo la vanguardia sonora de esta decadente Europa que nos toca compartir. Como prueba de ello en el reproductor debajo de estas líneas la canción “The Willy-Nicky Telegrams” basada en la correspondencia telegráfica entre el Kaiser Guillermo y su primo político el Zar Nicolás II al inicio de la contienda.



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viernes, 23 de enero de 2015

“CATCH MY SHOE” 2010. THE EX

The Ex son una banda con más de 30 años de singladura. Originarios de Ámsterdam, en los Países Bajos, son un colectivo con ideas sociales y políticas claras y comprometidos con el movimiento okupa aunque para ellos el centro de sus intereses es la música. Y fieles a su proyecto musical (que ellos mismos gestionan desde el principio de su carrera) pero sin dejar de investigar otras músicas y experimentar con ellas para añadirlas a sus discos, que incluyen free jazz, músicas étnicas del este de Europa y también de África, ampliando así su abanico de influencias que añadido a su particular manera de hacer punk dan como resultado un sonido propio y reconocible. El cuarteto se formó en 1979 y sin bien por el camino se apearon dos de sus componentes originales (entre ellos el vocalista G.W. Sok, que lo hizo en 2009), fueron reemplazados y siguen manteniendo la coherencia y la pasión por lo que hacen. Ellos se refieren a sí mismos como una banda de directo, y que es sobre un escenario donde se ve realmente su parte más intensa e importante. A día de hoy The Ex son Arnold de Boer (voz y guitarra), Andy Moor (guitarra y guitarra barítona), Terri Hessels (guitarra y guitarra barítona) y Katherina Bornefeld (percusiones).    

“Catch My Shoe” es el primer disco que grabaron con el nuevo vocalista, Arnold de Boer. De nuevo aquí The Ex da muestra de su poderío sonoro a base de guitarras afiladas, ritmos disonantes y su ruidismo energético. Publicado, como no, en su sello Ex Records y grabado en los estudios Electrical Audio en Chicago con la ayuda de Steve Albini. Cuentan con la colaboración de Roy Paci a la trompeta en un par de canciones. Un disco musculoso de poderosa pegada, con la intensidad y la crudeza marca de la casa de estos holandeses irreductibles.

De que a The Ex hay que verlos en directo doy fe. Va a hacer dos años que los pude ver en l’Abordage, en Evreux. Aquella noche el telonero fue Zerfu Demissie, que les acompañaba en la gira, un etíope que consiguió tenernos a todos en silencio y expectantes de su voz y de los extraños sonidos graves que salían de las gruesas cuerdas de su enorme instrumento tradicional. Y después de está exótica experiencia la explosión sonora vertiginosa de The Ex, que mantuvieron una intensidad durante todo el concierto impropia de gente ya bien entrada en años como ellos (menos su vocalista, el “jovencito” del grupo). Aquella noche volví a casa con este disco bajo el brazo y con la sensación de haber asistido realmente a un conciertazo, uno de esos que recordarás siempre.




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domingo, 11 de enero de 2015

“DARKER CIRCLES” 2010. THE SADIES

The Sadies es una banda de rock con influencias del country, del folk e incluso psicodélicas entre otras, con personalidad propia, de las que se mantienen fieles a su propuesta y cuyo sonido es reconocible a las primeras de cambio en cualquiera de sus canciones, con una comunicación entre sus guitarras muy particular, capaces de crear atmósferas intensas apoyados por una sección rítmica poderosa. La carrera de estos canadienses de Toronto comenzó a finales de los 90 y durante todos estos años han mantenido el nivel de sus discos y que, como les he leído decir, les une la misma idea sobre lo que es el éxito y que al igual que las bandas con las que crecieron y a las que respetaron, ellos están creando un legado. Para ellos lo primero es The Sadies, se consideran parte de una larga tradición musical. The Sadies están liderados por los hermanos Dallas y Travis Good (voces y guitarras principalmente), y junto a ellos están Sean Dean (contrabajo) y Mike Belitsky (batería). Además de sus propias grabaciones, los canadienses también colaboran con diferentes músicos e incluso son banda de acompañamiento de algunos de ellos.

“Darker Circles” es otro disco que confirma la solidez de la carrera de The Sadies, producido por Gary Louris (The Jayhawks), en el que de nuevo con maestría construyen sus canciones y sus paisajes sonoros entrelazando sus guitarras y creando melodías maravillosas, jugando con el ritmo para acelerar o pausar la marcha, y salpicando las composiciones de sus diferentes influencias y referencias musicales. También usan las armonías vocales para añadir intensidad y hacer de la audición una experiencia muy agradable. Un discazo el de estos caballeros del rock elegante de botas de tacón cubano.

El año pasado los pude ver en directo en el Monkeey Week aunque la verdad es que hubiera preferido verlos en una sala más pequeña que el Teatro Pedro Muñoz Seca, donde el escenario era exageradamente grande y la afluencia de público de aquella noche de domingo no fue la esperada. Cierto es también que me perdí parte del concierto en conversaciones en la barra del bar, llevábamos desde temprana hora cerveza en mano por las calles del Puerto de Santa María…




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