Glen Johnson es un prolíficoe inquieto músico británico dotado con una
sensibilidad especial que ya se le intuye al verlo en persona. Es el líder de
mis admirados Piano Magic pero también ha creado música exquisita con otros
proyectos suyos como Future Conditional y Textile Ranch.
“Details Not Recorded” es una colección de
pausadas canciones intimistas cargadas de romanticismo y con un atrezzo mínimo.
Este disco es el primero que firma con su nombre en su carrera de más de una
década escribiendo y publicando canciones. Este es un disco de producción
casera. Para grabarlo ha contado con la colaboración de David Sheppard
(guitarras, bajo y batería), Keiron Phelan (flauta) y Josh Hillman (violín y
viola), entre otros. Un disco precioso que suena a soledad y a frialdad
nostálgica. Compañía perfecta para pasar la tarde en casa, sin interrupciones,
sumergido en lecturas interesantes…
Tras Barzin está Barzin Hosseini, un
canadiense estudiante frustrado de literatura que abandonó sus estudios cuando
se entregó por completo a la música. Grabó su primer disco en 2000 aunque no se
publicó hasta 2003.
“Notes From An Absent Lover” es un disco de sonido
reposado y con bonitas melodías y cuidados arreglos de piano y de cuerdas. Las
composiciones tratan sobre el recurrente tema del amor, el desamor y el miedo.
Y de la melancolía causada por estos sentimientos pero sin hacer drama de ella.
Según él durante la grabación sufrió un sinfín de contratiempos a los que tuvo
que adaptarse. Pero quedó satisfecho con el resultado final y la honestidad
conseguida con las letras. La importancia de esta honestidad tenía que ver con
la deuda que mantenía con la persona sobre la que van la mayoría de los textos.
La sinceridad alcanzada ha sido su forma de saldar cuentas con este fantasma
del pasado y del presente con el que tuvo una relación extinta ya. Un disco de
ruptura a través de canciones desnudas pero alejadas del resentimiento y la
culpa. El desarrollo del disco es uniforme y linealaunque también con algunos quiebros y
recovecos. Un disco que suenaa clásico.
Y que lo puedes usar para aislarte de toda la vorágine que conlleva pasear por
el centro de la ciudad con todas sus cargantes luces navideñas encendidas y los
ríos de gente a las que tienes que sortear hábilmente. Un disco íntimo pero no
sólo para escucharlo en la intimidad. Funciona también en otras situaciones en
compañía de gente.
Este es un disco conjunto de los asturianos
Manta Ray y los murcianos Schwarz, por entonces compañeros de sello en Astro
Discos. Para Manta Ray no era su primera colaboración a la hora de publicar un
disco, ya lo habían hecho años atrás con Corcobado y con Diabologum. Manta Ray
y Schwarz eran de aquellas dos bandas experimentadoras y revolucionarias dentro
de la escena nacional. Dos bandas con puntos de vista parecidos que se juntan
en esta ocasión para grabar en directo sin trucos ni retoques. Manta Ray surgió en el Gijón de
los 90 y se les incluyó en el Xixón-Sound aunque ellos odiaban esta definición
y en mi opinión no compartían mucho con el resto de grupos de aquella escena,
quizá lo único que compartían eran cervezas y culines de sidra. Para mi Manta
Ray son lo mejor surgido musicalmente en este país en los 90, una banda
rompedora, de importancia capital y con un directo muy potente. Schwarz
comienza a finales de los 90 en Murcia como un proyecto personal de Alfonso
Alfonso que luego derivó en banda con la incorporación de otros músicos.
En “Heptágono” interpretan como una sola banda
piezas de sus respectivos repertorios, un tema conjunto y un par de versiones,
una de Kraftwerk y otra de Brian Eno. La definición de heptágono es un polígono
de 7 ángulos y 7 lados. Este disco lo forman 7 temas interpretados por 7
músicos. Grabado la mayor parte en un par de días en los estudios Kyrios en
Madrid. Participaron en la grabación Alfonso Alfonso (guitarra, sampler,
sintetizador y voz), Juanma Martínez (bajo y teclados), César Verdú (batería y
percusión), José Luis García (guitarra y voz), Frank Rudow (teclados, batería,
loops, theremin y voces), Nacho Álvarez (bajo, farfisa y voces) y Xabel Vegas
(batería, percusiones, metalófono y voces). Los tres primeros eran los miembros
de Schwarz y los cuatro restantes los miembros de Manta Ray. Este es un disco
inmenso de ritmo y desarrollos, lleno de matices. La edición
en vinilo –que aún se puede comprar a través del Myspace de Schwarz- es una
cuidada edición desplegable con vinilo de 220 gramos.
Dedicado
a mi amiga Bti, agradecido por su hospitalidad durante estos días atrás que he
pasado en Gijón -mi ciudad
favorita después de la propia-disfrutando del Festival Internacional de Cine de Xixón. Y a mi amigo Curro, que también lo tiene entre
su colección y que también es muy fan de Manta Ray.
Slint fueron una efímera y muy influyente
banda formada en 1987 en Louisville, Kentucky (en la Norteamérica profunda
donde nunca ocurre nada). Para cuando se empezó a hablar de ellos ya
se habían disuelto. Esto ocurrió en 1992. En 2005 se volvieron a reunir con
motivo de una breve gira que hicieron. Oportunidad perdida, me hubiera
encantado verlos. Slint eran en principio Brian McMahan (voz y guitarra), David
Pajo (guitarra), Ethan Buckler (bajo) y Britt Walford (batería). Buckler abandonó
el grupo en 1990 y fue sustituido por Todd Brashear días antes de la grabación
de “Spiderland”. Slint sólo publicaron dos discos y un Ep pero ejercieron una
fuerte influencia en gran parte del rock alternativo que se hizo en Estados
Unidos en los 90. Ellos eran poseedores de un sonido propio muy característico
que no se parecía en nada a lo que se hacía entonces. Cuando Slint dejó de existir
sus miembros siguieron por otras sendas musicales. Por ejemplo David Pajo
continuó con Tortoise y Britt Walford con The Breeders.
“Spiderland” es el segundo y casi póstumo
disco de Slint. Las sesiones de grabación de este disco fueron bastante
intensas. Brian McMahan tuvo que ser ingresado en un sanatorio mental a la
finalización. El sonido de este disco es envolvente, las atmósferas recreadas
en él muy densas y de evidente carácter introspectivo. Dentro del rock
alternativo de la época esto era otra cosa. Un disco con un tempo especial. Un
disco lleno de misterio y secretismo, un avance ralentizado hacia lo
desconocido con un fuerte poder de fascinación. Un disco perturbador, una
experiencia hipnótica llena de rincones oscuros. Un disco que hay que escuchar
de principio a fin sin interrupciones. Seis canciones mayúsculas que rellenan
este disco de poco más de ½ hora. Steve Albini (Shellac), que fue productor del
primer disco de Slint, habla en una reseña sobre “Spiderland”: “En el mejor de
los casos el rock me vigoriza, cambia mi estado de ánimo, dispara mi
introspección o me envuelve con su sonido. “Spiderland” consigue todas estas
cosas simultáneamente.” La foto de portada de este “tierra de arañas” con sus
creadores con el agua al cuello es de Will Oldham. Este es otro de mis discos
favoritos, de imprescindible escucha. La primera vez que escuché este disco fue como un golpe en la cabeza, me quedé aturdido a la vez que impactado. Pero cuidado, este disco te puede
cambiar el estado de ánimo irremediablemente y más aún a los de espíritu
aprensivo.
The Notwist se formaron cerca de Munich en
1989. En la actualidad el grupo está formado por los hermanos Markus (guitarra
y voz) y Michael Acher (bajo), Martin Gretschmann (programaciones) y Andy
Haberl (batería). Sus comienzos no tienen mucho que ver con su sonido actual.
Un sonido que evolucionó en los 90 con la inclusión de la electrónica de la
mano de Gretschmann. Los hermanos Acher también forman parte de otros proyectos
en los que la electrónica es elemento importante. Markus lo hace en Lali Puna y
Michael en Ms John Soda.
“The Devil, You + Me” es su sexto disco,
publicado tras 6 años de silencio. Un disco detallista con canciones emotivas
bien estructuradas. En él hay algunos parajes poco iluminados y algo desoladores
aunque no es la sensación general del disco, también hay esperanza. Los
arreglos del disco son obra de la Andromeda Mega Express Orchestra, especializada
en interpretaciones de modern jazz. En este disco el pop y la electrónica
sosegada se dan la mano junto a la voz calmada de Markus Acher. También hay
texturas rock pasadas igualmente por el tamiz de la electrónica y algunas
atmósferas introspectivas. Música muy personal y acogedora la de estos chicos
alemanes, para disfrutarla en la intimidad, con compañía o sin ella.
Big Star fueron una banda formada en Memphis en 1971 que
pasó desapercibida en su época. Todo el reconocimiento y los halagos les
llegaron de manera retrospectiva, con la banda ya disuelta. La crítica no les
prestó atención hasta la década siguiente. La influencia de Big Star sobre
músicos y bandas posteriores es innegable. Ellos recuperaron las canciones pop
inmediatas y breves en tiempos de psicodelia por doquier. Considerados también
pioneros del power-pop. En principio formaban parte de Big Star Alex Chilton
(guitarra & voz), Chris Bell (guitarra & voz), Andy Hummel (bajo &
voz) y Jody Stephens (batería). El dúo compositivo de la banda lo formaban
Chilton y Bell, aunque este último abandonó por diferencias con Chilton tras
publicar su debut, que es al que se refiere esta entrada.
“#1
Record” es un debut mayúsculo. Un disco faro para generaciones posteriores,
único legado de la pareja compositiva Chilton & Bell. Fue un fracaso de
ventas debido a la incompetencia del sello que lo editó y a una pésima
distribución. Guitarras eléctricas poderosas en algunos momentos y en otros más
melódicas y acústicas. Las voces en las canciones se las turnaban Chilton y
Bell. El año pasado fue reeditado este disco, con una edición en vinilo de 180 gramos
y de color amarillo. Bonitas melodías pop para comenzar alegre este soleado
domingo –aunque el viento y las nubes que trae consigo quizá lo torne en
lluvioso-, justo antes de echarte a la calle, periódico bajo el brazo, en busca de un banco en algún rincón
agradable del centro de la ciudad…
Azure Ray son Maria Taylor y Orenda Fink, dos chicas yanquis
que se conocieron en la adolescencia en la escuela de arte de Alabama. En sus
discos crean encantadoras atmósferas de duermevela y en ellos la producción es
fundamental para crear su particular sonido. Maria Taylor también tiene una
interesante y productiva carrera en solitario.
Este es su tercer disco. Un disco intimista de pop a cámara
lenta con voces susurrantes y sonidos experimentales, además de arreglos de
cuerda. Aparte de instrumentos acústicos también hay en sus canciones bases y
loops de electrónica doméstica. Un bonito disco de bonita portada. Música intimista e introspectiva para pasar una agradable
velada en casa.
Silver Jews era el proyecto de David Berman
más los invitados para cada ocasión –quiero decir discos-. Entre estos
invitados han estado varias veces integrantes de Pavement, por lo que en
principio se le tuvo en cuenta como un grupo satélite de estos. No opino igual. Para mí
los discos de Silver Jews poseen el suficiente carácter como para ser dueños de
un espacio propio, aunque si se nota en su discografía la influencia de la
escena neoyorquina de los 90 a
la que pertenecían. La poca o ninguna estabilidad emocional de David Berman
además de sus peligrosas y destructivas aventuras con las drogas provocaron el
silencio del grupo durante varios años. Finalmente se disolvieron en 2009.
“The
Natural Bridge” es un disco desnudo y confesional en el que tiene mucho peso la
particular vibración de la voz de Berman. Para este disco dejó atrás a sus
amigos de Pavement, siendo muy diferente a su anterior disco de debut. Grabado
en una antigua fábrica de armas, fue un disco de complicada grabación. Un disco
con cierta aureola country. Sosegado, simple al oído. Para escucharlo de
principio a fin al salir de la ducha después de un día laboralmente largo,
tirado en la cama con una toalla mal amarrada como única indumentaria. Un
ejercicio este muy recomendable, relajación física y emocional asegurada.
Sobre Cocosuma no tengo muchos datos. Sólo sé que son un
trío de Paris compuesto por Chab, Michelle y Amanda –ella es londinense-.
También sé por experiencia propia que merece la pena pagar por verlos en directo.
Lo hice el año que sacaron este disco, tocaron en el Monasterio de La Cartuja.
Un concierto muy alegre y muy disfrutable. Aquí fue donde los descubrí y los
hice míos.
Este disco del que hablo es su cuarto trabajo. Amanda, la
vocalista, se incorporó al grupo en este disco. Un disco muy completo lleno de
bonitas melodías acompañadas de la algo infantil y cristalina voz de Amanda. Canciones
muy completas de pop naif con toques psicodélicos en algunas partes y optimismo
a raudales, acorde con mi estado de ánimo actual. En la última pista después de muchos segundos de silencio hay una sorpresa final a modo de nana. Un disco para comenzar el día
sonriendo, incluso para los que las circunstancias dificultan el encontrar la
sonrisa. Dedicado a Cristina de Castellón, que una mañana escuchó este disco en
mi coche mirando al mar después de una noche etílicos e insomnes y le gustó
mucho.
Dominique Ané es un francés nacido en la antigua capital de
la Bretaña francesa, Nantes, aunque reside en Bruselas. Un clásico del rock
europeo, punta de lanza de la nueva canción francesa en los 90. Un gran
compositor y un intérprete magistral, con un enorme poderío escénico. En sus
composiciones rock y minimalismo se dan la mano de una forma muy particular. Su
referente es Jacques Brel, al que llama “el Johnny Cash belga”. Según él la
inspiración la busca en el trabajo de otros, su “alimento espiritual”. El que
cruzara los Pirineos y se diera a conocer en España hay que agradecérselo al
sello sevillano Green Ufos, que empezó a distribuirlo por aquí y que terminó
editando sus trabajos. Con ellos el de Nantes mantiene una relación estrecha.
“Remué” es su quinto trabajo. Un disco de ruptura lleno de
acordes repetitivos y algún elemento trip-hop. También hay espacio para alguna
floritura rock. Inquietud, melancolía y brumas de tristeza provocada por los
recuerdos sobrevuelan este disco. Un disco lleno de dramatismo y tensión.
A mi admirado Dominique A lo he visto en directo muchas
veces y nunca me ha defraudado. Con banda y sin ella conciertazos todos los que
le he visto. Recuerdo el del año pasado en el teatro Lope de Vega
en el que cosechó una muy merecida ovación de varios minutos de todo el público
puesto en pie. Este fin de semana ha actuado en el SouthPop de Isla Cristina,
en Huelva, cerca de la frontera portuguesa, para los afortunados asistentes a este muy especial y sibarita festival. Yo no he estado allí –y será la primera edición
desde sus orígenes que no lo haga- y no por que no quisiera sino porque cuando
intenté reservar habitación en el Barceló (hotel en torno al que gira el festival)
ya no quedaban. Y yo a este festival o voy de señor o no voy. En fin. Dominique
A, un grande con mayúsculas, uno de mis favoritos.
Jane Mallory Birkin es una corredora de fondo, 40 años de
carrera lo avalan. Londinense de nacimiento aunque residente en Francia desde
los años 60. Parte de su infancia la pasó en la isla de Wight en un internado. Actriz
y cantante al igual que su madre, su padre era comandante de marina. Junto a su
segundo marido, el gran Serge Gainsbourg, formó la pareja de moda de la época. Una
relación muy fructífera artísticamente de la que nació Charlotte Gainsbourg,
continuadora de la saga familiar. Con Gainsbourg grabó un disco en el que
aparece la sensual canción -censurada en muchas radios y denunciada por el Vaticano- “Je t´aime… moi non plus” en la que termina
fingiendo (o no) gemir de placer al hacer el amor. El compondría gran parte de sus
canciones incluso después de separarse.
“Lolita Go Home” es su tercer disco en solitario. Con ella
cantando en inglés y francés rodeada de ritmo y teclados, aportando susurros y
sensualidad con su voz quebradiza y frágil. Ninguna de las composiciones o las
letras son suyas –de hecho hasta hace pocos años no se había atrevido a
escribir letras propias-. Un disco tildado de mediocre pero que a mí me hace
buena compañía cuando lo pongo, una compañía de poco más de media hora. Para mí
su valor radica en el dulce encanto que desprende, la foto de la portada con ella esposada ya lo deja intuir. Recomendable para andar por
casa.
Julio de la Rosa es un jerezano inquieto con años de carrera
musical a la espalda. Formó parte importante de El Hombre Burbuja hasta su
disolución. Después de aquella fructífera aventura musical continuó con su
carrera en solitario. Sus habilidades literarias han sido publicadas en un par
de libros además de ser evidentes en sus canciones. También ha compuesto bandas
sonoras para el cine. Todo un artista proveniente de una familia de artistas.
“Las leyes del equilibrio” es su segundo disco en solitario.
Un disco donde según él cada canción es un capítulo de una novela, un disco
narrativo. El protagonismo es en torno a Manuel, cuya historia empieza con una
ruptura sentimental y continúa con situaciones llenas de dramatismo. La
instrumentación está llena de texturas y matices. Ambientes evocadores, huyendo
del patrón rock, marcan el ritmo de este buen disco en el que hay que prestar atención
a sus letras. Perfecto para escuchar en el salón de casa con un buen whisky
envejecido como compañía.
Anoche lo estuve viendo en directo en el Monasterio de La
Cartuja, dentro del ciclo Nocturama. Afinando constantemente
su guitarra y desgañitándose al final. Acompañado de banda dio un buen concierto
aunque a mí no me gustó mucho excepto en momentos puntuales. Me gustó más en la intimidad del Fun
Club hace años presentando este disco. Estaba él sólo en el escenario y con la
ayuda de un auto-loop se bastó y se sobró para emocionar a los que estuvimos
allí aquella noche. Grato recuerdo conservo de aquel concierto. La noche de
ayer me la salvó la compañía y la cerveza.
Detrás de Anari esta Ana Rita Alberdi, una guipuzcoana de
Azkoitia profesora de hispánica y filosofía en un instituto. Dueña de un
imaginario propio en el que tiene gran importancia la naturaleza. Imagino que para
los nacidos y criados en el País Vasco, la naturaleza tiene que ser una fuente
de inspiración poderosa. Ella canta en Euskera, orgullosa de sus raíces, y la
sonoridad de las palabras tiene mucha importancia.
“Habiak” es su segundo disco, en el que hay dolor soterrado
y pérdidas de rumbo. También miedo a los demás y a uno mismo. La escucha de este disco requiere de asiento y atención. Unas letras muy
buenas llenas de metáforas. El disco se mueve entre lo acústico y lo eléctrico,
con unos bonitos arreglos de cuerda y piano y la voz de Anari que suena a vulnerabilidad . Los coros son una colaboración de Ruper Ordorika. Rock seco para
combatir la sensación de soledad en la ciudad, en agosto, con el sol cayéndose
a cachitos. Se debe de estar bien ahora por Euskadi con un txakoli en las manos,
mirando al Cantábrico, al fresquito…
Ms John
Soda son Stephanie Böhm y Michael Acher. Son alemanes, amantes de la estética
futurista. Michael Acher también forma parte de The Notwist (buenísimos) y
Stephanie Böhm toca los teclados en Couch. Sus discos y EPs han sido editados
por el sello berlinés Morr Music. Ellos crean sus canciones a partir de
multitud de instrumentos y electrónica, prestando especial atención a los detalles.
“Notes And The Like” es su segundo disco, formado por –según
ellos mismos- canciones que tratan sobre los problemas de comunicación, los
malentendidos y la necesidad de buscar y encontrar. Canciones que poseen un
gran abanico de sonidos. Guitarras, bajos, ruiditos electrónicos, arreglos de
cuerda, sintetizadores y la tierna voz de Stephanie convierten a este disco en
toda una delicia, una escucha agradable a cualquier hora.
Recuerdo su concierto en el SouthPop Festival de 2007 en el
teatro Alameda. Stephanie y Michael llevaban colgados sendos bajos que rasgaban
con fuerza e iban acompañados de un batería y otro chico a los mandos de los
sintetizadores. Me dejaron boquiabierto y no fui el único. Conciertazo que
ofrecieron delante de los afortunados que nos pusimos aquel año la pulserita del ya clásico festival sevillano.